Me gustaría ver una mujer en la presidencia de México, pero no una mujer sin corazón que disfrute con la tortura, con el sufrimiento de un animal, me refiero a esa barbarie de las
corridas de toros. ¿Josefina diferente?, no es diferente, es fria y calculadora como cualquier político, basta ver como habla, da la impresión de ser un robot incapaz de empatizar con su forzada sonrisa, quizás tenga tetas pero no sentimientos, no entiendo ¿cómo una mujer que (supuestamente) es más inteligente y emocional que un hombre, puede disfrutar con la tortura publica de un animal?.
De Peña Nieto lo entiendo, si no recuerda de que murió su vieja y no conoce ni el título de 3 libros pues no puedes pedirle que piense en el sufrimiento de los animales, vamos no es un secreto para nadie, es a todas luces un pendejo. Pero de Josefina si me indigna, que poca madre.
Lo único bueno de Josefina es su segundo apellido
Josefina y
Peña Nieto disfrutan de la tauromaquia, ¿quieres en la presidencia a alguien que considere esta tortura como una expresión de arte?, la elección no está decidida, podemos evitar que algunos de estos salvajes llegue a la presidencia, ¿quieres un país mejor? haz lo correcto.


Tu sabes cuanto detesto a López Obrador, lo considero vulgar, ridículo, caprichoso, vengativo y populista, pero ni el PAN ni el PRI me dejan otra alternativa, alguien va a llegar a la presidencia y López Obrador es el único con posibilidades de vencer a Peña Nieto, además se dice Juarizta y Benito Juarez prohibío las corridas de toros y las peleas de gallos en su estado natal, por ello quiero que López Obrador sea presidente. El mejor discurso sin duda es del ingeniero Quadri, es quién tiene las mejores propuestas (sumamente concretas) y se nota que el tipo es inteligente, pero recuerdo que en 2006 el mejor discurso fue el de Felipe Calderón a quien le di mi voto, sin embargo hizo cosas que no mencionó en campaña (eliminar Luz y Fuerza) y también hizo lo contrario de lo que prometió en algunas otras (bajar el precio de la gasolina), me queda claro que en la realidad el discurso sirve para un carajo, entonces para esta elección si no puedo confiar en las palabras de los candidatos, lo haré con sus actos, asistir y apoyar el maltrato de animales, es inhumano.
No te confundas, yo no soy una madre soltera ni un anciano, tampoco me regalaron dinero por asistir al nivel medio superior, no he tenido limosnas del PRD y no pretendo recibir nada, lo que tengo es fruto de mi trabajo, de mi esfuerzo y no voy a ser más o menos exitoso si este individuo llega a la presidencia, pero si tendré tranquila mi conciencia. Yo estoy totalmente en contra del maltrato a los animales.
Pero el maltrato no solo es en el ruedo, entérate como es el proceso detrás de una corrida de toros, el texto que sigue a continuación lo he obtenido de
http://www.liberaong.org
El toro es un animal herbívoro y por lo tanto pacífico. Su instinto de defensa frente a situaciones de miedo le lleva a intentar huir en lugar de atacar. Sólo a base de castigos y manipulaciones se consigue alterar su naturaleza tranquila. En la plaza el toro lo único que busca desesperadamente es una salida para poder huir. Por esta razón lo primero que hacen los toros cuando entran al ruedo es dar varias vueltas. Finalmente, como no hay escapatoria posible, deben afrontar la terrible situación. Sus supuestos ataques son intentos desesperados para intentar defenderse de unos agresores armados. Aún así, algunos toros no pierden la esperanza de huir. Una prueba de ello son los toros que se han abalanzado sobre la gradería donde se encuentra el público. Uno de los casos que causó mayor estupor en todo el mundo, fue el del toro Pajarito, que, desesperado, se abalanzó sobre las graderías en la plaza de toros Monumental de Ciudad de México.
Aunque se tratara de un animal de naturaleza más fiera este espectáculo tampoco sería justificable, ya que formaría parte de la manipulación que los seres humanos ejercen sobre otros animales para sus caprichos.
Las torturas empiezan mucho antes de que los toros salgan al ruedo. Durante los días previos a la corrida los toros no son alimentados, y durante las últimas horas tampoco se les proporciona agua. Para prepararles para la corrida se les mantiene a oscuras durante horas, se les recortan y liman los cuernos (hecho conocido en argot taurino como el “afeitado”). De esta manera se les priva de su única defensa.
También se les propician palizas, golpeándolos con sacos de arena o palos en los riñones y en los testículos, con el objetivo de disminuir su fuerza. Les untan los ojos con vaselina para disminuir su visión, ya mala de por sí. Les hacen cortes en las pezuñas, untándoselas con aguarrás. Les introducen algodón en la nariz para dificultar su respiración. Les tapan las orejas con papel de periódico húmedo para hacerles perder equilibrio y reflejos. Y ya desde semanas antes se les empieza a suministrar laxantes mezclados con la comida para debilitarlos.
Todas estas prácticas están prohibidas por el mismo reglamento taurino, pero se realizan de forma oculta, ya que lógicamente todo esto no se hace en el ruedo a la vista del público. Aún así, han sido confirmadas por algunos veterinarios y trabajadores de cosos taurinos.
En este debilitado estado, el toro tiene que salir del toril hacia al ruedo, donde tiene lugar la parte más cruenta y conocida por tod@s:
En el momento de salir se le clava la “divisa” (un objeto punzante más pequeño que los que le clavarán a continuación). La divisa es según los taurinos un distintivo de la ganadería, pero en realidad la verdadera finalidad de esta es causar dolor al toro en el momento de salir, para asustarle y para que salga de manera brusca, y muestre una apariencia fiera y alterada.
La tortura reglamentada a la cual se someterá al toro se divide en tres tercios, los cuales también se conocen como suertes, según el argot taurino.
EL TERCIO DE VARAS
El picador (torero a caballo) introduce una puya (lanza de madera provista con un objeto punzante de metal en la punta) que penetra hasta 40 cm., realizando movimientos para desgarrar y horadar la carne del animal, provocándole intensas hemorragias y un dolor inmenso. Debido a la gran pérdida de sangre, los toros padecen una sed insoportable que en ocasiones llevan a los toros a lamer su propia sangre. El picador debe realizar un mínimo de dos puyazos por toro.
EL TERCIO DE BANDERILLAS
Las banderillas son lanzas de madera de unos 70 cm. de longitud y 18 mm. de diámetro. Están provistas con arpones de acero afilados y cortantes de unos 6 cm. Suelen estar decoradas con los colores de la bandera española o los de las comunidades autónomas. Serán clavadas en el lomo del toro con finalidad de “humillarlo”, es decir, que agache la cabeza para que el matador pueda clavarle la espada mortal.
Según el reglamento taurino, a cada toro se le debe castigar con tres pares de banderillas.
TERCIO DE MUERTE O SUERTE SUPREMA
El estoque (espada de un metro que se usa con objetivo atravesar el corazón) penetra 45 cm., seccionando vasos sanguíneos vitales, lo cual produce una hemorragia interna masiva que no se percibe desde el exterior, pero que supone una infernal agonía para el animal.
En el mejor de los casos este será el final del sufrimiento del toro, pero con frecuencia los matadores fallan sus estocadas y deben repetir una y otra vez la introducción del estoque, lo cual supone la perforación de los pulmones, que se van encharcando de sangre. No es infrecuente escuchar que el animal ha recibido hasta diez estocadas y que empiece a vomitar sangre de manera pavorosa, si no lo ha hecho desde antes.
Los bóvidos tienen una resistencia y un instinto de supervivencia extraordinarios. Sin embargo, este excelente atributo en este caso alarga la agonía, ya que en algunos casos ni aún así mueren, y se recurre a la puntilla (cuchillo que secciona la médula espinal), que deja al animal paralizado, pero no inconsciente, lo cual significa todavía vivo y consiente.
TROFEOS PARA LOS TOREROS
Como trofeos al toro se cortan las orejas, y si la afición lo considera oportuno, también el rabo, para ser entregadas como recompensa al matador. El animal, que aún puede estar agonizando y plenamente consciente, puede sentir cómo le mutilan. Existen pruebas videográficas en las que se pueden ver toros pataleando mientras les cortan las orejas. Finalmente un carro tirado por dos mulas arrastrará al toro hacia el desolladero.
Los caballos son también víctimas de la brutalidad de las corridas de toros. Deben actuar como muro de contención, y los golpes que reciben les causan hemorragias internas. En numerosas ocasiones reciben cornadas que les abren las tripas, ocultas por el peto. A menudo se las vuelven a meter dentro y se los cose para que vuelvan a salir.
Es necesario drogarlos (inclusive con inyecciones de morfina) y taparles un ojo para que no vean al toro y no intenten huir. También se les cortan las cuerdas vocales para que no puedan gritar de dolor. En palabras de los propios taurinos, se ha llegado a decir que esto se hace para que los gemidos del caballo no puedan herir la sensibilidad de los espectadores.
Los caballos usados en las corridas de toros suelen ser viejos, y por esta razón están poco valorados en el mercado. No es extraño que muchos fallezcan horas después de haber participado en una corrida de toros, lo cual ya está previsto por quienes les han conducido a este infierno.
Desgraciadamente el maltrato a los toros en España no se limita exclusivamente a las corridas de toros que todos conocemos. También existen diferentes festejos populares en que se emplean animales (fundamentalmente toros y vaquillas), y que suponen una fuente importante de ingresos para los ganaderos, al vender aquellos animales que no se consideran aptos para las corridas. Estos festejos son muy comunes en muchas provincias de España y suponen una de las causas más comunes de expresión de brutalidad y chabacanería de la incultura española. Sin embargo, gran parte de la población residente en grandes ciudades no tiene conocimiento de la existencia de estas barbaridades tan comunes en un gran número de pueblos. Solamente podemos ofrecer un resumen de las fiestas crueles que se celebran en España, porque existen cerca de 3.000.
El dominio por la fuerza y la humillación de un ser indefenso en ningún caso se puede considerar cultura, sino que constituye un homenaje a la peor crueldad humana, que es hacer del dolor una fiesta.
La inmensa mayoría de la población es contraria a las corridas de toros y sus variantes pueblerinas. Es responsabilidad de tod@s actuar para acabar con esta barbarie que pagamos tod@s y que sólo sirve para enriquecer a unos pocos y perpetuar un modelo de dominación del hombre sobre el animal y una supuesta cultura española llena de caspa y sangre.
Cada año 60.000 toros son torturados antes de morir en nuestro país. España es el país del mundo en el que se maltratan más animales en las celebraciones fiestas populares tradicionales. En la mayoría de los casos estas fiestas se realizan en honor a santos y vírgenes, con lo cual cuentan con la bendición de la Iglesia Católica